ES
Trompe l’oeil | Sobre aprovechar el material
Desde la Edad Media nos rodeamos de vitrales. De las imponentes iglesias góticas a los florales y orgánicos ventanales art nouveau. De los grandes rosetones a esas ventanas decorativas que, en algún que otro hogar, transforman rincones en espacios casi espirituales.
Aquí, desde mi lugar, y gracias a @ginvitral , pude hacer mi propia interpretación de esta técnica. Había que vestir a una botella que ya tenía su nombre: Vitral. El camino estaba bastante claro. La etiqueta debía ser, en sí misma, un vitral, aunque no fuera de vidrio ni de varillas de plomo.
Tras bocetos y pruebas, la propuesta tomó forma: una etiqueta trasera transparente y otra delantera mínima, baja y opaca, que deja entrever lo que hay detrás. Cuando la botella se llena de líquido, la transparencia se transforma. Se llena de color. Al girarla ligeramente, el vitral se deforma y aparece con un efecto lupa. Y cuando un rayo de luz la atraviesa en una habitación oscura, el aire se torna sublime.
Lo curioso es que la etiqueta, en sí, es pequeña. Pero su efecto hace que parezca abarcar toda la superficie trasera.
Desde la Edad Media nos rodeamos de vitrales. De las imponentes iglesias góticas a los florales y orgánicos ventanales art nouveau. De los grandes rosetones a esas ventanas decorativas que, en algún que otro hogar, transforman rincones en espacios casi espirituales.
Aquí, desde mi lugar, y gracias a @ginvitral , pude hacer mi propia interpretación de esta técnica. Había que vestir a una botella que ya tenía su nombre: Vitral. El camino estaba bastante claro. La etiqueta debía ser, en sí misma, un vitral, aunque no fuera de vidrio ni de varillas de plomo.
Tras bocetos y pruebas, la propuesta tomó forma: una etiqueta trasera transparente y otra delantera mínima, baja y opaca, que deja entrever lo que hay detrás. Cuando la botella se llena de líquido, la transparencia se transforma. Se llena de color. Al girarla ligeramente, el vitral se deforma y aparece con un efecto lupa. Y cuando un rayo de luz la atraviesa en una habitación oscura, el aire se torna sublime.
Lo curioso es que la etiqueta, en sí, es pequeña. Pero su efecto hace que parezca abarcar toda la superficie trasera.
Bienvenido sea que podamos inspirarnos en la historia, porque, claro está, no creamos nada de la nada. Solo sumamos capas, pequeñas capas. E historias, por supuesto. Como la elección de la orquídea: un homenaje a la madre del creador de este gin.
EN
On Making the Most of the Material
Since the Middle Ages, we've been surrounded by stained glass. From the towering Gothic cathedrals to the floral, organic windows of Art Nouveau. From grand rose windows to those decorative panels that, in some homes, turn corners into almost spiritual spaces.
Here, from my own perspective and thanks to @ginvitral, I had the chance to create my own interpretation of this technique. The task was to dress a bottle that already had a name: Vitral. The path was quite clear. The label itself had to be a stained glass window—without actually being made of glass or lead strips.
After sketches and tests, the idea took shape: a transparent back label and a minimal, low, and opaque front label, allowing a glimpse of what lies behind. When the bottle is filled with liquid, the transparency transforms. It becomes infused with color. With a slight turn, the stained glass effect distorts, magnified like a lens. And when a beam of light passes through it in a dark room, the air turns sublime.
Interestingly, the label itself is small. But its effect makes it feel as though it spans the entire back surface.
How wonderful it is to draw inspiration from history—because, of course, nothing is created from nothing. We merely add layers, small layers. And stories, too. Like the choice of the orchid: a tribute to the mother of this gin’s creator.
Thanks for watching!