
El desafío fue construir una marca con identidad argentina sin recurrir a símbolos evidentes ni a lecturas literales.
El proceso comenzó con una exploración amplia de temáticas vinculadas a lo cotidiano y cultural. A partir de esa selección desarrollamos una primera serie de cuatro ilustraciones para poner a prueba el universo de marca.
Las piezas fueron realizadas a mano, con una impronta propia que evita lo genérico y aporta singularidad. La identidad se construyó desde lo conceptual antes que desde el recurso obvio.
La primera colección se agotó en pocos meses, validando la conexión con el público.









